Muchas imprecaciones, arrebatos y quizá por ahí, alguna idea que valga la pena

lunes, marzo 26, 2007

Apuntes sobre un evento burgués




  1. Definitivo. Existe lo que podría llamarse una música de Estado o, vámonos derecho a lo ramplón, un gusto musical de sensibilidad concertacionista. Las coordenadas serían: por el sur, Víctor Manuel y Ana Belén -artistas de neo-izquierda, sonido liviano, pero compromiso innegable con el porvenir de las lagartijas de Huelva-; por el este, la nostalgia socialistopoética la pondría Pablo Milanés; al oeste, es necesario mantener vínculos con el primer mundo, iría un Peter Gabriel, siempre sofisticado y creativo, y al norte -como artista completo- Milton Nascimento.

  2. ¿Es esto una crítica? No necesariamente; es ante todo una constatación. El jueves 22 Milton Nascimento ofreció un concierto en que se manifiesta un tipo de vínculo un tanto incómodo de sobrellevar, marcado por la complacencia.

  3. El brasileno tiene canciones grandes y muchas, pero la revisión de su repertorio, el enfoque que le da a su obra es el de un objeto cómodo, decorativo, sin riesgo. Y su público está preparado para eso: emociones reguladas, vuelo con cuentagotas, belleza enfriada. Sensibilidades discretas muy felices.

  4. Cosas que sorprenden. El recital admitió todos los elementos que componen "un buen concierto". Muchas canciones-himnos con la sabrosa novedad de la versión remozada; esa fastidiosa inclinación de los músicos populares por coquetar con el jazz más ascéptico -miren cómo he evolucionado, parecen decir- y desaguarse en el exhibicionismo de los músicos, todo con años de estudios y parte de lo más granado de la "escena". Lo peor: cuando el percusionista de Milton estuvo cinco minutos golpeteando una especie de ojivas de cristal con muy similar sonido al una lavadora sin ropa.

  5. Complicidad con el respetable. Milton, un cantautor que posee una gestualidad escénica escasísima, decidió dar paseos por el escenario durante gran parte del recital; pasitos cortos y titubeantes, porque los años le pasan la cuenta agresivamente, buscando que el público corease con las mano en alto el ae-aeaaah-aeaeeeeh de María María.

  6. Y por sobre todo el público. Perfil Dockers, con el suéter cruzado por los hombros, hijos rubios y espinilludos muy aburridos y desorientados por este músico "negro" que ni en pelea de perros; celulares encendidos sin rubor con cosas como "sí estoy en un concierto de... ¿cómo se llama este tipo Hernán?, a ver si nos ponemos de acuerdo mañana por lo de las firmas. Almorcemos".

  7. ¿Por qué tanta molestia? ¿Por qué cabe pensar que un músico de 64 años va a mantener el temperamento conque hizo discos hace treintaicinco o más años? ¿Por qué perico de los palotes le va a exigir que cante con pasión y fervor si ya está convencido de que ser músico es un trabajo tan agradable y bien remunerado, sobre todo cuando se va de héroe de las camarillas progresistas de nuestra América mestiza? Váyase con sus quisquillosidades a buen parte, auditor desubicado. Refúgiese en sus álbumes y déjese de joder.

  8. Lo que da vergüenza. Milton invitó a Isabel y Tita Parra al escenario para cantar con ellas Volver a los 17. Una mujer, no tuve la valentía de levantarme y escupirla o al menos largarme por estar en el mismo sitio de ese tipo de gente, dijo "qué fea esa vieja"; su compañera le respondió, "pero claro, si es una india, una Parra". Bajen la cortina por favor.